Estambul.
Las autoridades de Turquía impusieron arresto domiciliario al periodista Furkan Karabay, reportero judicial del medio digital Medyascope, tras detenerlo nuevamente bajo la acusación de “difundir desinformación de manera pública”.
El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) exigió a las autoridades turcas cancelar de inmediato la medida y permitir que el comunicador continúe ejerciendo su labor periodística sin represalias.
Acusaciones ligadas a su trabajo informativo
Karabay fue detenido por la policía en Estambul y posteriormente un juez ordenó su confinamiento en casa. Las acusaciones se derivan de su cobertura sobre la acusación formal contra el Ayuntamiento Metropolitano de Estambul, controlado por la oposición.
Tras la audiencia, el periodista declaró que su trabajo se basa en documentos judiciales y que continuará informando en beneficio del interés público, pese a las restricciones impuestas.
Detenciones reiteradas y patrón de hostigamiento
Con esta medida, Karabay suma cuatro detenciones en menos de dos años y medio, con arrestos previos registrados en diciembre de 2023, noviembre de 2024 y mayo de 2025, todos vinculados directamente a su labor profesional.
El reportero fue liberado el mes pasado, luego de pasar más de 200 días en prisión, y ahora enfrenta un nuevo proceso judicial cuyo juicio está programado para marzo.
Arresto domiciliario como forma de encarcelamiento
El CPJ considera el arresto domiciliario como una forma de encarcelamiento, al subrayar el impacto profesional y psicológico severo que esta medida tiene sobre los periodistas. Karabay informó que se encontraba en su domicilio a la espera de que las autoridades instalaran el sistema de monitoreo electrónico.
Organizaciones defensoras de la libertad de prensa advierten que este tipo de sanciones se utilizan como mecanismo de intimidación y autocensura, enviando un mensaje disuasivo a reporteros críticos.
Sin respuesta oficial
Hasta el momento, la fiscalía jefe de Estambul no ha emitido comentarios sobre el caso, pese a las solicitudes de organismos internacionales.
El CPJ reiteró que la persecución constante contra Karabay representa una advertencia directa a la prensa independiente en Turquía y exigió que todos los periodistas puedan trabajar sin temor a represalias judiciales.
