Nueva York / Teherán.
Las autoridades de Irán arrestaron a tres periodistas mientras el país permanece bajo un apagón nacional de internet, lo que ha dificultado la verificación de información sobre la represión contra protestas sociales que, según organizaciones de derechos humanos, es la más sangrienta desde la Revolución Islámica de 1979.
El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) exigió la liberación inmediata de los comunicadores Hassan Abbasi, Artin Ghazanfari y Hamed Araghi, cuya detención se conoció semanas después de que el gobierno suspendiera las comunicaciones el pasado 8 de enero.
Hasta el momento, no se han confirmado los cargos ni el paradero de los periodistas, lo que ha generado preocupación entre organismos internacionales.
Detenciones bajo un vacío informativo
“El arresto de estos periodistas por razones desconocidas demuestra cómo las autoridades iraníes están aprovechando el apagón informativo para atacar a la prensa”, denunció el CPJ, que exigió a Teherán revelar dónde se encuentran detenidos y bajo qué fundamento legal.
Las detenciones se producen en el contexto de protestas iniciadas el 28 de diciembre, tras manifestaciones por la crisis económica que se extendieron rápidamente a nivel nacional.
Casos documentados
Hassan Abbasi, periodista local ampliamente conocido, fue detenido el 22 de enero en la ciudad sureña de Bandar Abbas, acusado de difundir información falsa e incitar disturbios. Reportes de organizaciones civiles indican que el comunicador se encontraba recuperándose de una cirugía renal, hospitalizado al momento de su arresto. Abbasi ha sido detenido en múltiples ocasiones por su labor periodística, y el medio digital que dirigía fue cerrado en 2025.
El 18 de enero, el fotoperiodista independiente Artin Ghazanfari fue arrestado en su domicilio en Teherán, donde fuerzas de seguridad confiscaron su equipo electrónico y libros. Ghazanfari ya había sido encarcelado en 2009 junto con otros miembros de la comunidad bahá’í, grupo religioso que enfrenta persecución sistemática en Irán.
Por su parte, el 9 de enero, el fotoperiodista deportivo Hamed Araghi fue detenido en la ciudad de Karaj, al norte del país. Desde entonces, no se ha podido contactar a sus familiares ni colegas, y sus cuentas en redes sociales fueron desactivadas.
Cifras imposibles de verificar
El apagón de comunicaciones ha impedido confirmar el número real de víctimas. Estimaciones independientes oscilan entre 3,000 y 30,000 personas fallecidas, mientras que grupos de derechos humanos con redes en el terreno reportan miles de muertos y decenas de miles de detenidos.
Pese a versiones oficiales sobre una posible restauración del servicio de internet, el Ministerio de Comunicaciones iraní negó cualquier plan inmediato para reactivar las conexiones, prolongando el aislamiento informativo del país.
El CPJ informó que no obtuvo respuesta de la misión iraní ante la ONU tras solicitar comentarios sobre los arrestos y la situación de la prensa.

