La Paz, Baja California Sur. – Por primera vez en México, el nado con orcas se convierte en una actividad legal y regulada gracias a la publicación del Plan de Manejo Tipo (PMT) por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Este instrumento establece lineamientos claros para la conservación y el aprovechamiento no extractivo de la especie Orcinus orca, autorizando tanto el avistamiento como el nado supervisado en la zona de La Ventana, que abarca comunidades como El Sargento, Agua Amarga, Los Planes y el Ejido Juan Domínguez Cota.

La actividad estará permitida entre el 1 de agosto de 2025 y el 31 de julio de 2026. Se realizará únicamente en un polígono marino-terrestre de más de 110 mil hectáreas, con embarque y desembarque autorizados desde Playa Central y Ensenada de Muertos.
Reglas clave para esta actividad regulada:
- Solo prestadores con permiso oficial de la Dirección General de Vida Silvestre podrán ofrecer el nado con orcas, limitado a una embarcación por concesionario y un máximo de 24 embarcaciones al día.
- Cada embarcación podrá realizar recorridos de hasta 4 horas, con un máximo de 30 minutos de interacción en caso de que las orcas presenten comportamiento social o se estén alimentando.
- Solo se permitirá el nado superficial para mayores de edad en buenas condiciones físicas, sin influencia de alcohol o drogas, utilizando chaleco salvavidas o traje de neopreno, snorkel, visor y aletas. No se permite el buceo con tanque ni inmersiones profundas.
- El nado solo podrá realizarse si las orcas están alimentándose de presas pequeñas. Si descansan, cazan presas grandes o están en tránsito, no se autoriza entrar al agua.
- Se deberá mantener una distancia mínima de 20 metros. Si las orcas se acercan a menos de 50 metros, los motores deben ponerse en neutral. Está prohibido el uso de drones, sonido artificial, bronceadores, contacto físico, flash y la generación de basura.

El auge del turismo para nadar con orcas en La Ventana generó preocupación entre biólogos marinos y autoridades ante el riesgo para los cetáceos y el ecosistema. Antes de esta regulación, la actividad se realizaba sin control, con numerosas embarcaciones y turistas operando sin permisos, lo que ponía en peligro tanto a la fauna marina como a la seguridad de los visitantes.
